Bueno, el pasado no es tan vacío
y claro, si me corto el pulgar, no lo voy a dejar sangrar, debo cuidarlo desde el momento en el que se produce el corte, y detener el dolor desde el principio. Quizá luego esté acompañado de dolor en lo que cicatriza la herida, pero una vez que se cierra no tiene porqué causar más dolor, no podemos buscarle más dolor a algo que ya no nos produce dolor. Es mejor reparar el daño desde la causa de éste, porque si no se hace desde ese punto, puede propagarse ese sufrimiento, puede hacerse más doloroso.
Y pues, el pasado es algo que llevamos cargando todas nuestras vidas, pero no tiene que ser pesado, debe ser formativo, es un proceso que nos hace crecer, que nos hace tener un presente más lindo.
En el pasado no hay mas sufrimiento. Si desde el pasado cortamos con ese sufrimiento, éste ya no nos repercutiría en el presente.
Las huellas que hemos dejado atrás no están vacías, están llenas de significado, son los productos de nuestro actual presente. Como tu lo has dicho, "Mi pasado es el principio de una sinfonía de sucesos y de notas que dieron fin , una combinación de sonidos y silencios , de tonos y de un solo instrumento... yo" Sólo nosotros como instrumentos de vida podemos controlarla, podemos controlar nuestra vida y amar nuestro presente y pasado.
Quizá tuvimos sufrimiento en el pasado, por eso debemos erradicar ese sufrimiento desde su origen, y si hay un cabo suelto, cerrarlo de inmediato, ver sus causas, afrontarlas y admitirlas, y comprender el daño que nos pudiera estar haciendo en el presente. Cuando hacemos consciencia de nuestro sufrimiento, este desaparece, o al menos, va desapareciendo gradualmente.
En el pasado sufrí, tuve momentos que no me gustaron en ese momento. Pero ahora ya no me producen dolor, los he visto tanto en mi mente que fueron perdiendo importancia y relevancia, y fueron perdiendo ese sufrimiento. Puedo recordar, o platicar sobre el asunto de mi papá (que me causó mucho dolor en ese momento) pero ya no me produce dolor, nunca he guardado odio o rencor hacia mi padre, pues de hecho, le debo mi vida, que gracias a él yo soy lo que soy. Cerrar el dolor de la separación de mi padre me fue difícil, fue un proceso largo, pesado y doloroso. Pero eso ya pasó, me causó todo el dolor que tenía que sufrir, y ahora soy una mente libre, libre de las ataduras del pasado, sii!
Ahora no encuentro más razones para sufrir, aún escaneando todo mi pasado, ya no hay más dolor.
Si tenemos dolor dentro de nuestra memoria, debemos sacarlo de ahí, enfrentarlo y dejar de sentirlo, porque sólo nos hará sufrir en un presente en el que nos tendría que doler.
miércoles, 21 de enero de 2009
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